octubre 18, 2026
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Peritaje de siniestros en atmósferas explosivas industriales: metodología para la determinación de causas y la evaluación de responsabilidades para aseguradoras

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La investigación de siniestros en atmósferas explosivas industriales representa uno de los desafíos técnicos más complejos en el ámbito de la peritación de seguros. Cuando una explosión ocurre en un entorno con presencia de gases, vapores o polvos inflamables, las consecuencias suelen ser devastadoras en términos de daños materiales, personales y operativos. Para las aseguradoras, determinar con precisión el origen del evento, las causas que lo desencadenaron y las responsabilidades asociadas no es solo una cuestión técnica, sino un factor crítico para la correcta liquidación del siniestro y la contención de costes. Este artículo propone una metodología rigurosa para abordar este tipo de peritajes, combinando los principios de la ciencia forense del fuego con las exigencias legales y aseguradoras.

El peritaje en atmósferas explosivas requiere un enfoque multidisciplinar que integre conocimientos de ingeniería industrial, química, electricidad y normativa de seguridad. A diferencia de un incendio convencional, una explosión en entorno ATEX exige al perito no solo identificar el punto de ignición, sino también demostrar la existencia de una atmósfera peligrosa, evaluar si se cumplían las medidas de prevención exigibles y determinar si hubo dolo, culpa o caso fortuito. Para las aseguradoras, contar con informes periciales sólidos en este ámbito es la diferencia entre una liquidación ajustada a la póliza y una exposición a reclamaciones judiciales o extrajudiciales de alto valor.

Qué es una atmósfera explosiva industrial y por qué exige un peritaje específico

Una atmósfera explosiva se define como la mezcla de sustancias inflamables en forma de gases, vapores, nieblas o polvos con el aire, en concentraciones que, dentro de ciertos límites, pueden explotar en presencia de una fuente de ignición. En entornos industriales, estas atmósferas pueden generarse en procesos tan diversos como el almacenamiento de productos químicos, la manipulación de harinas o cereales, la fabricación de pinturas o barnices, las plantas petroquímicas, las industrias farmacéuticas o las instalaciones de tratamiento de residuos. La norma ATEX (del francés atmosphères explosives) engloba el conjunto de directivas y estándares diseñados para prevenir y proteger contra estos fenómenos.

Lo que hace especialmente complejo el peritaje en estos escenarios es la naturaleza efímera de la evidencia. Tras una explosión, gran parte de las condiciones preexistentes desaparecen: la mezcla inflamable se consume, los sistemas de seguridad pueden quedar destruidos y las instalaciones sufren daños que dificultan la reconstrucción de los hechos. El perito especializado debe trabajar con métodos de ingeniería inversa, analizando patrones de deformación estructural, distribución de restos, marcas de presión y calor, y recogiendo muestras químicas que permitan identificar qué sustancia estaba presente y en qué concentración. No se trata de especular, sino de aplicar el método científico para reducir las hipótesis posibles hasta llegar a la más probable.

Marco normativo y regulatorio aplicable al peritaje en atmósferas explosivas

El peritaje de siniestros en atmósferas explosivas no puede realizarse sin un conocimiento profundo del marco normativo que regula la prevención y la protección en estos entornos. En España, la transposición de la Directiva 1999/92/CE se materializó en el Real Decreto 681/2003, sobre la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores expuestos a atmósferas explosivas. Esta norma exige al empresario evaluar los riesgos, clasificar las zonas en función de la probabilidad de formación de atmósferas explosivas, y establecer medidas de prevención y protección adecuadas. El incumplimiento de estas obligaciones es un factor determinante en la atribución de responsabilidades.

Además del RD 681/2003, el perito debe manejar otras referencias normativas clave:

  • NFPA (National Fire Protection Association): estándares internacionales como la NFPA 921 (Guía para la investigación de incendios y explosiones) y la NFPA 70 (Código Eléctrico Nacional) son referencias metodológicas esenciales para el análisis forense.
  • Código Técnico de la Edificación (CTE DB-SI): establece los requisitos de seguridad en caso de incendio para edificios industriales y de uso público.
  • UNE-EN 54: normas para sistemas de detección y alarma de incendios, cuya verificación es crucial para determinar si los sistemas de seguridad funcionaron correctamente.
  • Reglamento de Instalaciones de Protección contra Incendios (RIPCI): exigencias para sistemas de extinción y detección que deben estar operativos en instalaciones con riesgo ATEX.
  • Normas UNE-EN 60079: serie de normas sobre equipos eléctricos para atmósferas explosivas, fundamentales para evaluar si la instalación eléctrica era adecuada para la zona clasificada.

El perito debe ser capaz de evaluar si, en el momento del siniestro, se cumplían estas exigencias normativas. No hacerlo correctamente puede llevar a conclusiones erróneas sobre la causa de la explosión y, por tanto, a una valoración incorrecta de la cobertura del siniestro. Para las aseguradoras, un informe pericial que omita el análisis normativo es un informe incompleto que no resistirá un litigio.

Metodología de investigación en siniestros con atmósferas explosivas

La metodología para la determinación de causas en explosiones industriales sigue un proceso estructurado que combina las fases clásicas de la investigación de incendios con técnicas específicas para entornos ATEX. El primer paso es el aseguramiento y control de la escena, que debe realizarse con especial cuidado debido a los riesgos residuales: estructuras inestables, posibles fugas de gas, presencia de sustancias tóxicas o riesgo de colapso. La normativa ATEX exige que los investigadores utilicen equipos certificados para zonas clasificadas y sigan protocolos de seguridad estrictos.

La segunda fase es la documentación exhaustiva del lugar. Esto incluye la toma de fotografías y vídeos en 360 grados, la elaboración de croquis y mapas de daños, y la recogida de muestras químicas y físicas. En explosiones, es fundamental analizar la distribución de los restos para identificar el punto de origen: los patrones de proyección de fragmentos, las deformaciones metálicas, las marcas de sobrepresión y los daños por onda expansiva permiten al perito reconstruir la secuencia del evento. La recogida de muestras debe ser especialmente cuidadosa: hay que tomar muestras de gases residuales, líquidos, sólidos y depósitos de hollín o carbonización, siempre con cadena de custodia documentada.

La tercera fase es el análisis en laboratorio. Las muestras recogidas se someten a técnicas como la cromatografía de gases, la espectrometría de masas, la microscopía electrónica y los ensayos de inflamabilidad. Estos análisis permiten identificar la sustancia implicada, su concentración aproximada y si existían agentes iniciadores como chispas eléctricas, superficies calientes o reacciones químicas espontáneas. El cruce de estos datos con la documentación de la instalación (planos, manuales de operación, registros de mantenimiento) es lo que permite al perito establecer una hipótesis causal sólida.

Fases del proceso pericial en siniestros con explosión industrial

El proceso pericial en una explosión industrial sigue una secuencia análoga a la de cualquier siniestro grave, pero con particularidades que exigen una planificación más detallada. La primera fase es la recepción y asignación del siniestro. La aseguradora debe activar al perito especializado en atmósferas explosivas tan pronto como se tenga constancia del evento. La rapidez es crucial porque la escena puede alterarse por labores de rescate, demoliciones controladas o la propia acción de los servicios de emergencia. Una asignación tardía puede comprometer irremediablemente la calidad de la investigación.

La segunda fase es la inspección in situ. A diferencia de un incendio convencional, en una explosión el perito debe coordinarse con las autoridades competentes (Inspección de Trabajo, bomberos, policía científica) y con los técnicos de prevención de la empresa. La inspección incluye la revisión de los sistemas de seguridad, la verificación de la clasificación de zonas ATEX, el análisis de los equipos eléctricos e instrumentos de control, y la entrevista a testigos y operarios. Esta fase puede extenderse varios días y requiere un plan de trabajo estructurado por áreas.

La tercera fase es la redacción del informe pericial. En este tipo de siniestros, el informe debe incluir apartados específicos sobre la normativa ATEX aplicable, la evaluación del cumplimiento de las medidas de prevención, el análisis de la causa técnica de la explosión y la valoración de los daños desglosada por partidas: daños materiales directos, daños por onda expansiva, daños por incendio secundario, lucro cesante y daños a terceros. Cada partida debe documentarse con su metodología de valoración y las referencias a la póliza correspondientes.

Criterios de valoración de daños en explosiones industriales

La valoración de daños en una explosión industrial presenta complejidades que no se encuentran en otros tipos de siniestro. El primer desafío es la distinción entre los daños causados directamente por la explosión y aquellos derivados de incendios secundarios, colapsos estructurales o daños por humo y agua de extinción. Cada una de estas tipologías puede tener un tratamiento diferente en la póliza, por lo que el perito debe desglosarlas con precisión en su informe. Una valoración que agrupe todas las partidas sin diferenciación expone a la aseguradora a reclamaciones por infra o sobrevaloración.

El segundo desafío es la valoración de los daños a maquinaria e instalaciones productivas. En muchos casos, los equipos industriales tienen un valor de reposición a nuevo que puede diferir significativamente de su valor venal o de su valor contable. La póliza puede incluir cláusulas de depreciación, infraseguro o límites por ítem que el perito debe conocer y aplicar. Además, es frecuente que en explosiones se produzcan daños en cadena: un equipo dañado puede haber contaminado materias primas, interrumpido procesos de fabricación o generado residuos peligrosos. Cada uno de estos conceptos debe ser evaluado y documentado.

Un aspecto especialmente delicado es la valoración del lucro cesante. Las explosiones industriales suelen paralizar la actividad durante semanas o meses. La valoración de la pérdida de beneficios exige analizar los estados financieros de la empresa, su capacidad de producción, los contratos en curso y las posibles medidas de mitigación adoptadas. El perito debe distinguir entre el lucro cesante cubierto por la póliza y el que corresponde a riesgos no asegurables, como la pérdida de clientes o el daño reputacional. Una valoración incorrecta del lucro cesante es una de las causas más frecuentes de litigio en este tipo de siniestros.

Determinación de causas y evaluación de responsabilidades para aseguradoras

La determinación de la causa de una explosión en entorno ATEX no persigue únicamente un objetivo técnico, sino que tiene implicaciones directas en la evaluación de responsabilidades y, por tanto, en la decisión de cobertura del siniestro. El perito debe responder a preguntas como: ¿la explosión fue accidental o provocada? ¿Se debió a un fallo humano, a un defecto de mantenimiento o a un vicio propio del producto? ¿Concurría alguna causa de exclusión en la póliza, como la falta de medidas de seguridad exigibles? La respuesta a estas preguntas determina si la aseguradora debe indemnizar y, en su caso, si puede ejercitar acciones de repetición contra terceros responsables.

Para evaluar la responsabilidad, el perito debe analizar varios niveles. El primer nivel es el análisis de la causa inmediata: qué fuente de ignición y qué mezcla inflamable estaban presentes. El segundo nivel es el análisis de las causas contribuyentes: fallos en los sistemas de detección, errores en los procedimientos de trabajo, deficiencias en la formación del personal, ausencia de mantenimiento de equipos. El tercer nivel es el análisis de las causas sistémicas: deficiencias en el diseño de la instalación, falta de evaluación de riesgos ATEX, incumplimiento de la normativa aplicable. Cuanto más se asciende en este análisis, más clara es la atribución de responsabilidades.

Para las aseguradoras, un informe pericial que identifique correctamente las causas y responsabilidades tiene un valor estratégico. No solo permite fundamentar la decisión de pago o rechazo, sino que sienta las bases para posibles acciones de subrogación contra fabricantes de equipos defectuosos, empresas de mantenimiento negligentes o, en su caso, contra el propio asegurado si ha incurrido en dolo o culpa grave. La solidez del informe pericial en este ámbito es, por tanto, un elemento central de la gestión del siniestro.

Errores frecuentes en la peritación de explosiones industriales y cómo evitarlos

La experiencia acumulada en la investigación de siniestros con atmósferas explosivas revela patrones de error que se repiten con independencia del tamaño de la entidad o del ramo asegurador. El primero y más grave es la inspección tardía. Cuando el perito accede a la escena días después del evento, las evidencias clave pueden haber desaparecido: los equipos de emergencia pueden haber retirado escombros, la empresa puede haber iniciado labores de limpieza sin autorización, o las condiciones atmosféricas pueden haber degradado las muestras. Establecer protocolos de activación inmediata y coordinación con los servicios de emergencia es la única forma de evitar este error.

El segundo error frecuente es la falta de especialización del perito. No todos los peritos de incendios están capacitados para investigar explosiones en entornos ATEX. Se requiere un conocimiento específico de química de la combustión, dinámica de explosiones, normativa industrial y técnicas de muestreo y análisis. Cuando una aseguradora asigna un siniestro complejo a un perito sin esta especialización, corre el riesgo de obtener un informe superficial que no identifique correctamente las causas ni las responsabilidades. La solución pasa por mantener una red de peritos especializados por ramo y tipo de siniestro, auditada periódicamente.

El tercer error es la falta de documentación de exclusiones. En muchos informes periciales de explosiones, el perito identifica causas que podrían dar lugar a la aplicación de exclusiones de la póliza (como la falta de mantenimiento o el incumplimiento normativo), pero no las documenta con el nivel de detalle necesario para sostener un rechazo de cobertura. Un informe pericial que no incluye las pruebas documentales, las referencias normativas y el razonamiento técnico que justifican la exclusión es un informe que no protegerá a la aseguradora en caso de litigio. La calidad de la documentación es, en estos casos, tan importante como la calidad del análisis técnico.

El informe pericial en explosiones ATEX: contenidos mínimos para aseguradoras

El informe pericial en un siniestro con atmósfera explosiva debe seguir una estructura que garantice su solidez técnica y jurídica. A continuación, se detallan los contenidos mínimos que toda aseguradora debería exigir a sus peritos externos o internos:

  • Identificación del siniestro: datos del tomador, asegurado, póliza, fecha y lugar del siniestro, y referencia del expediente.
  • Descripción de la instalación: actividad industrial, procesos productivos, productos manipulados, clasificación de zonas ATEX, sistemas de seguridad instalados.
  • Cronología de los hechos: secuencia temporal desde el aviso del siniestro hasta la finalización de la inspección, incluyendo las actuaciones de los servicios de emergencia.
  • Metodología de investigación: técnicas empleadas (inspección visual, fotografía, vídeo, toma de muestras, análisis de laboratorio, entrevistas).
  • Análisis de la escena: descripción detallada de los daños, patrones de explosión, distribución de restos, marcas de presión y calor.
  • Determinación de la causa: identificación de la mezcla inflamable, la fuente de ignición y el mecanismo de ignición, con justificación técnica.
  • Evaluación del cumplimiento normativo: análisis del RD 681/2003, NFPA, CTE DB-SI, RIPCI y normas UNE-EN aplicables.
  • Valoración de daños: desglose por partidas (daños materiales directos, daños por extinción, lucro cesante, daños a terceros) con metodología de valoración.
  • Conclusiones y recomendaciones: causa probable, responsabilidades identificadas, medidas correctivas y prevención de futuros siniestros.

Cada uno de estos apartados debe estar respaldado por documentación gráfica, analítica y documental. El informe pericial no es un mero trámite: es el documento que sustentará la resolución del expediente y, en su caso, la defensa de la aseguradora ante los tribunales. Por ello, es recomendable que el informe sea revisado internamente por un técnico especializado antes de su incorporación al expediente. Esta revisión permite detectar errores, omisiones o inconsistencias que podrían ser aprovechadas por la parte contraria en un litigio.

Externalización de la peritación en atmósferas explosivas: criterios de selección

Muchas aseguradoras y mutuas optan por externalizar la peritación de siniestros complejos, como las explosiones industriales, debido a la necesidad de disponer de perfiles técnicos muy especializados que no siempre es viable mantener en plantilla. La externalización bien gestionada puede ser una ventaja competitiva real, pero mal gestionada puede traducirse en una pérdida de control sobre la calidad y los plazos. Para seleccionar un proveedor externo de peritación en atmósferas explosivas, la aseguradora debe evaluar no solo el precio por expediente, sino también la capacidad técnica, la experiencia demostrable y los sistemas de calidad del proveedor.

Los criterios clave para la selección incluyen: la existencia de peritos con formación específica en ATEX y en normativa de prevención de riesgos laborales; la disponibilidad de laboratorio propio o acuerdos con laboratorios acreditados para el análisis de muestras; la capacidad de integración con los sistemas de gestión de siniestros de la aseguradora; la existencia de protocolos de calidad auditables; y la trazabilidad en tiempo real de cada expediente. Un modelo de externalización maduro debe incluir indicadores de rendimiento (KPIs) acordados, revisiones periódicas de calidad y un mecanismo de escalado para siniestros que requieran la intervención de múltiples especialistas.

Conclusiones para no expertos: claves del peritaje en atmósferas explosivas

Si no eres un técnico especializado, lo que debes retener es que el peritaje de una explosión industrial es un proceso mucho más complejo que el de un incendio convencional. No basta con identificar el punto donde se inició el fuego: hay que demostrar qué sustancia inflamable estaba presente, en qué concentración, cómo se mezcló con el aire, qué la encendió y por qué las medidas de seguridad no funcionaron. Todo esto exige un perito con formación específica en química, ingeniería y normativa ATEX, y un informe pericial muy detallado.

Para las aseguradoras, la calidad del informe pericial es la clave de todo el proceso. Un informe bien hecho permite pagar lo justo, rechazar lo que no corresponde y, si procede, reclamar al responsable. Un informe mal hecho, en cambio, expone a la compañía a pagar de más, a perder juicios o a tener que afrontar siniestros que podrían haberse evitado con una mejor gestión. Por eso, tanto si trabajas en una aseguradora como si eres un asegurado que ha sufrido una explosión, contar con peritos especializados en atmósferas explosivas no es un lujo, sino una necesidad.

Conclusiones para técnicos y especialistas: análisis profundo y recomendaciones

Para los profesionales de la peritación y la gestión de siniestros, la investigación de explosiones en atmósferas ATEX exige un dominio avanzado de la metodología científica y de la normativa aplicable. La NFPA 921 establece el estándar metodológico para la investigación de incendios y explosiones, y su aplicación rigurosa es condición necesaria para que un informe pericial sea defendible en sede judicial. Además, el perito debe estar familiarizado con las técnicas de análisis de gases, cromatografía y espectrometría, y con la interpretación de los resultados en el contexto de la escena del siniestro. No se trata solo de saber qué muestras tomar, sino de saber por qué se toman y qué información se espera obtener de cada una.

Desde el punto de vista asegurador, se recomienda implementar protocolos internos de revisión de informes periciales en siniestros de alta complejidad, con un checklist que verifique la presencia de todos los contenidos mínimos descritos anteriormente. Asimismo, es aconsejable mantener una base de datos de peritos especializados por tipo de industria y riesgo ATEX, con evaluación periódica de su desempeño en función de la calidad técnica de sus informes, el cumplimiento de plazos y la resolución de expedientes. En un mercado donde la complejidad de los siniestros no deja de crecer, la excelencia en la peritación no es un diferenciador: es un requisito para la sostenibilidad del negocio asegurador.

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Mar Giménez
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